Nos hemos decidido a subir el Erlo por dos motivos, que no lo pudimos subir en una anterior ocasión por el mal tiempo y que Pedro tenia ganas de hacerlo y como este fin de semana no podía, así le dábamos mas envidia … eso si, con todo el cariño y amor.
Iniciamos la subida Arriola , Fernando, Jon, Joseba y Oscar por Madariaga, en realidad por un Parking mas arriba en una zona de merenderos y columpios, en la que estaba un control de una marcha con una porrada de bocadillos. Ascendimos sin interrupción y sin parar de saludad a los integrantes de la marcha que venían en sentido contrario (Jon pregunto por que saludábamos a las chicas y no a los chicos… que preguntas hace el chaval), tras hora y media ya estábamos en la cumbre desde la que disfrutamos de una bonita niebla que a ratos nos dejaba ver las nubes. Tras ese fuimos a su cumbre gemela con casi igual altura y que mucha gente toma por el autentico Erlo (hasta tiene una gran cruz blanca).
Aprovechando que la niebla se empezaba a retirar descendimos hacia el Xoxote pasando por un Nevero muy bien conservado y tras esta pequeña cumbre nos acercamos a la estatua de San Ignacio de Loyola y de ahí al refugio de Xoxote que estaba muy animado. Aunque teníamos comida no nos pudimos resistir a comernos unos huevos con patatas y chorizo o lomo o bacón acompañado de una botella de sidra (que duro que es ser montañero). Con el estomago lleno empezamos el regreso y preferimos no subir al Kakuta, que nos pillaba de camino, no por que no nos apeteciera sino por dejar algo para Pedro. En un rato estábamos en el coche sanos (todos menos Arriola que se hizo daño en un cuadriceps por un resbalón sin caída) y salvos (todos menos Jon que ha caído en las redes de esta secta de montañeros)
Un buen día de monte y una bonita despedida ya que durante una temporadilla colgare las botas… pero volveré y con refuerzos.