Este fin de semana largo, hemos estado en los Picos de Europa, concretamente en Baró, a 5 km de Potes.
El tiempo no nos ha acompañado, pero como siempre hay que ver la botella medio llena, habrá que decir que podría haber sido peor.
El sábado amaneció lloviendo, por lo que decidimos hacer turismo rural y por ende, gastronómico.
Visitamos distintos pueblos de la zona


y terminamos comiendo caliente. Algun@s disfrutaron con el cocido lebaniego (sopa de caldo con fideos, seguido de un buen plato de garbanzos con sus correspondientes sacramentos: morcilla, chorizo, costilla, tocino, miga de pan,...), ¡una bomba!.
Por la tarde-noche, la obligada visita a Potes, a degustar sidra y queso. Y luego a cenar, cena consistente porque el día había sido duro.
El domingo no se presentaba mucho mejor, pero siete valientes decidimos subir al Coriscao (2.234 m).
Entre lluvia, niebla y ventisca, cinco integrantes de la expedición, se adelantaron y los otros dos nos quedamos rezagados, siguiendo las huellas y a los que creíamos nuestros compañeros, hasta que llegamos a la cima y nos percatamos que a los que habíamos seguido no eran de los nuestros. Con cara de tontos, decidimos volver hacia los coches y desistir de subir al Coriscao (otra vez será).
El lunes, seguimos con la "buena" racha de tiempo, seguía lloviendo. Tras decidir no ir al monte, nos acercamos hasta Fuente Dé y seguimos con el turismo rural y gastronómico.

A pesar del poco monte que hicimos y del mal tiempo, lo pasamos bien y como siempre, nos reímos mucho.
