Poco a poco vamos subiendo hacia Arraba viendo la cruz cada vez un poco más cerca.
Solo nos queda acercarnos hasta Eguiriñao y comenzar a sudar por las duras rampas finales; pero ese es el precio de poder disfrutar de las vistas desde la cima.
Ahora de nuevo hacia Pagomakurre, despacito y con buena letra tras disfrutar de una mañana perfecta y esperando que en la próxima excursión a Eretza nos haga un tiempo parecido por lo menos y vayamos acabando con el gafe del mal tiempo en las excursiones Txikis (no sé si alguno de los que fallaron se tiene que dar por aludido)